¿Qué hay detrás de un máster?
Un máster de calidad necesita mucho 'know how', muchas horas de planificación y otros elementos básicos de gestión. Para un futuro estudiante de postgrado, conocerlos puede ser una información muy valiosa a la hora de diferenciar unas escuelas de otras, y para un profesional que se lance a crear un nuevo máster podría suponer la diferencia entre la llegada o no de la pieza clave: los alumnos.
Adolfo Díaz Ubeda - Redacción Mastermas - 18/06/2012
Cuando una escuela o un profesor o catedrático universitario se plantea crear un máster tiene ante sí un abanico infinito de posibilidades. ¿Sobre qué temática? ¿me sorprenderán nuevas normas? ¿qué documentos se usan para planificar? ¿cómo saber si un profesor es bueno? [Ver masters en Didáctica]
Es imposible concretar en unas pocas líneas todo lo que sabe un director de máster con experiencia. Pero sí podemos dar algunos apuntes que pueden ser de utilidad tanto para profesionales que se estén planteando la creación de un nuevo máster, como para alumnos que quieran saber qué elementos pueden diferenciar a los distintos programas, para así poder elegir mejor.
Un máster sobre…
La creación de un máster requiere varios pasos que no son muy distintos de crear cualquier iniciativa empresarial. Para empezar, es necesaria una investigación del mercado. Saber cómo está el panorama de los másteres en el ámbito que elijamos, y qué podemos aportar.
En palabras de José Antonio Puente, Presidente del Instituto TRACOR de las Artes de la Comunicación y una de las personas que más saben en España sobre la creación y gestión de másteres: "lo primero es tener una visión clara de hacia dónde van las tendencias de las necesidades profesionales en función de las tendencias de cada industria, y las generales en términos tecnológicos y de cambios de paradigmas".
Pero no es suficiente, una vez identificadas dichas tendencias hay que tener claro que lo diferente es lo que más probabilidades tiene de abrirse un hueco.
O, dicho en otras palabras, "el camino más directo para estrellarse es hacer lo que ya hacen otros bien o de igual manera. Un nuevo máster, entre los muchos ya existentes, debe servir para ofrecer algo completamente nuevo, bien en lo que enseña o en la manera en la que lo hace", afirma José Antonio Puente.
Crear algo diferente no tiene porqué significar el título de máster más rebuscado de la Historia. El diseño de un máster tiene múltiples combinaciones: puede ser online, presencial, o semipresencial; puede ser full time, part time o en horario de fin de semana; y puede destinarse a personas con experiencia (máster executive), o bien a recién titulados. El abanico de combinaciones es tremendamente amplio y un máster en una materia frecuente, por ejemplo práctica jurídica, puede ser muy diferente de otro.
En cualquier caso, si se trata de una escuela que nace, o del primer máster creado por un catedrático o profesor de universidad, la mayoría de expertos están de acuerdo en que existen mayores probabilidades de éxito cuando éste se destina a alumnos recién titulados, frente a si se dirigiera a profesionales con experiencia.
Buscando tendencias
Aunque no es el único factor, la evolución de los distintos sectores económicos tiene un peso fundamental en los postgrados que pueden prosperar y los que no. Todos los directores de máster saben la fuerza que tiene el ofrecer empleo garantizado al terminar el máster, y esa opción está directamente vinculada al mercado.
Esto quiere decir que los portales de empleo y los estudios sobre tendencias y nichos de empleo serán una herramienta fundamental a la hora de decidir el programa. Obviamente habrá que valorar ofertas de empleo dirigidas a titulados superiores.
En cuanto a los informes sobre perspectivas de empleo, los sectores o nichos laborales más repetidos hoy son la salud, el marketing digital, la tecnología, el desarrollo informático, el diseño, algunos subsectores del medio ambiente, la gestión empresarial, la gestión integrada (riesgos laborales, medio ambiente, etc.), la logística y la biotecnología. En España, algunos clásicos como el sector del turismo han resistido la crisis y siguen creando puestos de trabajo, si bien los puestos para titulados de postgrado no son los más abundantes. [Ver masters en marketing]
En la página principal de Mastermas es posible ver los programas más consultados en una sección llamada ‘Lo más solicitado’, situada en la parte derecha. Ésta corrobora los nichos anteriores y añadiría una cierta demanda en programas relacionados con la moda o con la gestión de proyectos (Project Management).
No obstante, el mercado laboral no es el único factor de posibilidades para los másteres, y aspectos como las preferencias de los alumnos o factores legales entran en juego. Gracias a ellos los programas de comunicación siguen teniendo buena respuesta y programas de práctica para el ejercicio de la abogacía, o postgrados para el profesorado de secundaria funcionarán a pleno rendimiento los próximos años por los recientes cambios legales.
Otra de las herramientas que pueden usarse, aparte de las tradicionales de la investigación de mercados, es la sección del gigante Google llamada ‘Google insights’. Esta herramienta ofrece datos sobre la cantidad de búsquedas de una palabra o cadena de palabras en el buscador Google.
Así, puede verse por ejemplo que las búsquedas de la palabra “máster” en el ámbito de la educación prácticamente se han duplicado en España desde 2008 a 2012. Además, las búsquedas de máster tienen dos picos claros a lo largo del año, el primero coincidiendo con finales de junio, y el segundo y más importante, entre septiembre y octubre.
A través de esta herramienta se pueden explorar las búsquedas en Google de cualquier título máster que se nos ocurra: “máster en medicina”, máster en televisión”, “máster en pedagogía”, etc.
Normas son oportunidades
En el ámbito de los másteres las normas, aunque limitan en algunos casos hasta dónde se puede llegar, también generan oportunidades. Es el caso de la reciente aprobación de la obligatoriedad de algunos másteres para poder ejercer una profesión.
En España, las profesiones que requieren un máster para trabajar son, hoy por hoy, dos: abogado y profesor de secundaria. Por esta razón están proliferando de forma espectacular los másteres nuevos con el título “Máster en práctica jurídica” o “Máster en abogacía”, o bien el “Máster en Formación del Profesorado”, cuyo título completo suele ser “Máster Universitario en Formación de Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato, Formación Profesional y Enseñanzas de Idiomas”.
En los últimos meses o incluso años, diversos actores del sector especulan con la posibilidad de que otros másteres sean necesarios para el acceso a algunas profesiones, lo que abriría todo un campo a las escuelas, o a profesores con iniciativa dentro de las universidades. Es el caso de ingeniería, arquitectura y medicina, aunque por el momento esta posibilidad no se ha concretado.
Otro de los posibles cambios legislativos con los que se especula, éste más a largo plazo, es con la duración de los programas máster. Mientras en España el marco para la educación de grado y postgrado sigue un esquema 4 + 1 (cuatro años para el grado y uno para el máter), en la mayoría de los países europeos lo habitual es que los másteres sean de dos años, siguiendo la educación superior un esquema 3 + 2.
El pasado mes de marzo, el director general de Política Universitaria, Federico Morán, avanzó que el Ministerio de Educación ya está estudiando una transición hacia ese modelo en España, lo que supondría que el número de másteres de dos años crecería (ya existen algunos, pero son una minoría).
En cualquier caso, la gran diferenciación legal de los másteres en España se da entre máster oficial y máster propio, cada uno con sus características.
Un máster oficial es aquél que cumple lo exigido por las agencias de calidad nacionales, en España la ANECA, y por el estándar europeo que se ha establecido para el marco común del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES).
En palabras de José Antonio Puente, "cuando se trata de un título universitario (máster oficial), el alumno debe saber que existen muchos controles externos sobre la garantía de calidad del título, lo que es a la vez una garantía de calidad y un plus de tranquilidad para el alumno".
No obstante los másteres propios siguen contando con muchos defensores, que argumentan en su favor una mayor flexibilidad para adaptar el programa con rapidez a los cambios sociales y del mercado. Centros con fuerte proyección internacional como la Universidad de Barcelona cuentan en su oferta tanto con másteres oficiales, como con una amplia cantidad y variedad de másteres propios.
Planificar, planificar, planificar
La creación de un máster requiere un ejercicio previo de reflexión, análisis y diseño que probablemente sea lo más importante. Se debe realizar un plan de negocio, tener clara una estructura, un currículum formativo, un diseño de las asignaturas, y tener muy claro a dónde se quiere llegar.
Para José Antonio Puente, con una experiencia de más de 20 años en creación y gestión de postgrados de primer nivel, "sin una visión, mejor no empezar. Pero no es suficiente, hay que centrar bien qué misión y objetivos se quiere que cumpla el máster y qué resultados de aprendizaje se quieren conseguir. Finalmente, dónde serán empleables las capacidades adquiridas por los alumnos".
Pero además, se hace fundamental una excelente planificación. "En realidad, una vez planificado cada detalle no hay mayor complicación a la hora de gestionar, afirma Puente. En este sentido, el orden es esencial. Los alumnos se sienten inseguros en un ambiente desestructurado, y ésto afecta gravemente a su aprendizaje".
En el diseño del máster, otra de las bazas que suelen jugar los programas que acaban convirtiéndose en referentes son las alianzas con otras instituciones educativas o bien con empresas.
En el caso de TRACOR, éstas se han dado fundamentalmente con la Universidad CEU San Pablo y con el periódico El Mundo. No obstante, el centro mantiene convenios para prácticas con una larga lista de empresas, entre las que podemos destacar Anaya, Hewlett Packard, Campofrío, Bankinter, Carat España, Zeta Digital, Globomedia, Plural Entertainment, Sony o Walt Disney.
Sigue con 'Cómo conquistar a los alumnos'


